El instinto de «Chichí», un perro pastor belga de rescate, ha mostrado hoy el camino a seguir para encontrar más vidas entre los escombros de los edificios derrumbados por el sismo que el pasado martes azotó la parte central del país y causó hasta ahora 253 muertos.
El esfuerzo y la voluntad de cientos de hombres, tras casi 48 horas de remover escombros en un edificio de las calles de Medellín y San Luis Potosí, en la colonia Roma, llegaron al límite y tras no ver respuesta decidieron abandonar la búsqueda.
Durante dos días removieron los escombros con la confianza de encontrar a alguien con vida. La esperanza los mantuvo en su labor, a pesar de que no tenían la certeza de hallar a alguien con vida.
Decidieron entonces terminar con la búsqueda y permitir que las máquinas excavadoras removiesen los escombros, lo que significaba que acababa la última posibilidad de encontrar personas con vida.
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