Entrevistas

Hay que ver y leer la otra parte de la celebración del día de las madres: Maricruz Ocampo.

Por si te lo perdiste. Escucha la entrevista de nuestro director de noticiero Aurelio Peña con Maricruz Ocampo, Activista.

A las malas madres con cariño

Este mensaje va con todo mi cariño para todas las «malas madres» de este mundo.

Va para las que siempre están siendo criticadas porque no andan arregladas, maquilladas y perfumadas desde que amanece hasta que se ponen la piyama, como si hacen las madres de las telenovelas.

Va para las que se rien de la Mujer Maravilla porque saben que si ella tuviera que hacer todo el trabajo que ellas hacen, hace mucho habría dejado de correr por el mundo en tacones.

Va para las que cuidan de sus hijos e hijas, de sus padres y sus madres, de las personas enfermas o discapacitadas, sin ninguna ayuda.

Va para aquellas que nunca han recibido un gracias, mucho menos un reconocimiento, por los cientos de horas que pasan limpiando, lavando, sacudiendo y cocinando después de llegar de trabajar fuera de casa por más de ocho horas.

Va para las que son chofer, niñera, cocinera, lavandera, enfermera y educadora y nunca han recibido un sueldo porque «no hace nada».

Va por las que se enojan, por las que no son abnegadas, por las que pierden la paciencia y lloran a solas porque se siente culpables de morir de cansancio.

Va para esas que no duermen pensando cómo darán de comer mañana, con qué pagaran la luz o dónde se cubrirân del frío.

Va para las que pondrán siempre su mejor cara cuando entreguen a sus hijos e hijas a sus ex-parejas porque «hoy les toca ir con su papá.»

Va para esas que a veces quisieran irse, dejar todo atrás o cambiar el pasado.

Va para las que rompieron el ciclo de violencia y se fueron a pesar de la presión constante de iglesias, amistades y familiares que les decían que por sus hijos e hijas debían aguantar los golpes.

Va para las que se levantan de la cama con ganas de seguir durmiendo para hacer lonches, para dar de desayunar, para llevar chicos al colegio y luego ir a trabajar a una oficina, una fábrica, una parcela, una plaza, un mercado o una tienda y regresan a seguir trabajando porque entienden perfectamente que la vida no es un cuento de hadas mercadológico lleno de flores, regalos o sonrisas.

Va para las que estan salvando al mundo en hospitales y en sus casas, para las que hoy tienen que velar por los enfermos y para las que durante la pandemia no tuvieron un minuto de descanso.

Va para las que dejaron todo para buscar por cerros, bosques y senderos a los hijos e hijas que les fueron arrebatadas. Va para las que cuidan a nietos y nietas huérfanas por feminicidio y va para las que buscan a los asesinos de sus hijas.

A todas ellas, a las guerreras, a las imparables, a las incansables:

Les deseo dormir una siesta, les deseo una copa de vino, una cerveza o una taza de té en calma y sin prisa. Les deseo un día sin ajetreos, un baño sin interrupciones y poder sentarse cinco minutos a levantar los pies. Les deseo descanso y paz.

Pero sobre todo les deseo la tranquilidad de saber que no están solas, que «malas madres» somos todas.

Maricruz Ocampo