Paul Alexander, mejor conocido como «Polio Alexander», acaba de morir. Con esta pérdida, se cierra uno de los capítulos más dolorosos de la humanidad, pero también trascendental para la medicina: poliomielitis.
Desde 1952, Paul quedó paralizado del cuello hacia abajo a causa de la polio. Situación que lo llevó a vivir casi siete décadas dentro de una cápsula denominada «pulmón de acero». Un dispositivo que funciona aspirando aire del cilindro mediante un conjunto de fuelles de cuero, los cuales obligan a los pulmones a expandirse.
En los años 50, Estados Unidos vivía uno de los brotes de polio más agresivo; lo que llevó a varios niños a ser colocados en pulmones de hierro, entre ellos a Paul. Con solo seis años, Alexander fue llevado a urgencia tras presentan fiebre y dolor en las extremidades.
Su condición era tal, que los médicos se vieron obligados a realizar una traqueotomía, para eliminar la congestión pulmonar causada por la polio. Al despertar de la operación, su vida había cambiado por completo, ahora y por más de 70 años el «pulmón» de hierro realizó la función del diafragma, ayudándolo a respirar.
Después de haber vivido casi toda su vida dentro del «pulmón de hierro», Paul perdió la batalla contra el covid. Enfermedad que lo llevó a ser trasladado al hospital, donde ya no pudo continuar con su historia.
De acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud, el Covid es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS- CoV-2. En esta, la mayoría de personas experimentan una enfermedad respiratoria leve a moderada, pero en el caso de Paul, con un órgano pulmonar ya comprometido, la situación se complicó.










