En noviembre pasado, el actor Fernando Rabell Mandujano, viralizó el asalto cometido en su contra cuando después de realizar la compra de un vestuario en la plaza Puerta La Victoria fue amedrentado por un sujeto, quien le robó 600 pesos.
Ahora, el actor queretano informó a través de redes sociales que él y su familia se encuentran amenazados de muerte por la familia del asaltante.
“Hoy, terminando de ver una película leí un mensaje de mi madre, lo cito casi tal cual:
«Fer, golpearon a tu tío, fueron el papá y el hermano del que te asaltó, dicen que te van a matar».
Hoy, luego de leer esto vuelvo a tener miedo, si no lo superaba aún, con esto menos. Mi tío no quiere denunciar por miedo, y es precisamente el miedo el que tiene a estos sujetos en una especie de limbo que más bien parece un paraíso. Aclaro que sabemos que fueron su padre y hermano porque son vecinos.”, narra en un post de Facebook.
Cuando fue asaltado en noviembre, narraba lo siguiente:
Ya saben que me encanta quejarme. Hoy en particular mi queja va contra la inseguridad.
Les cuento: Hoy por primera vez en mi vida me asaltaron.Me disponía a ir a mi ensayo de la Tradicional Pastorela Navideña luego de comprar en Puerta La Victoria parte de mi vestuario. El camino más breve para llegar nuevamente al teatro precisamente es por San Francisquito, barrio de donde son mis abuelos maternos, mi madre, mis tíos…, barrio donde estudié la primaria, barrio de donde son también varios amigos. Me dirigía por Insurgentes Queretanos de Constituyentes hacia Zaragoza, me faltaba cuadra y media para llegar. Siempre voy muy atento, (en Colima algunas veces quisieron asaltarme pero no lo lograron nunca porque siempre los veía yo primero y me alejaba)… un sujeto joven, moreno, regordete, cachetón con una sudadera negra y una gorra, que aparentaba unos veinte años poco más, poco menos cruzó de la nada la acera de enfrente y se me acercó, sacó una pistola y me pidió mi teléfono (ahora que lo pienso y que ya pasó pienso que me hubiera gustado decirle: es 442…), dije: ¡Ay no! Él dijo que quería ver que tan bueno era, total, se lo di. Creo que me abrazó y en un movimiento bien ensayado, casi coreográfico me llevó a la otra banqueta, donde nos tapaban los carros. Por alguna razón le dije… Oye, no sea gacho, mi tío es Pepe, el de aquí a la vuelta, el de Vate Carrillo… (sí, uno de esos tíos que uno tiene que no siempre anda en buenas compañías)… «¿Cuál Pepe, cuál Pepe?» me decía; y como preguntaba pues yo le contestaba: el de aquí a la vuelta el de Vate Carrillo. Me decía que me callara, que cuál era mi contraseña (aquí yo ilusamente en mi mente pensaba en una contraseña tipo «Águila azul», «Cielo rojo» o «Fidelio» con la que me iba a dejar en paz y a devolverme mi teléfono)… Quería la contraseña de mi teléfono. Yo seguía hablando… volvió a sacar la pistola. (Curiosamente la pistola nunca me puso nervioso, a pesar de que me apuntaba al abdomen), yo no paraba de hablar, le decía que a través de mi celular es que yo hago todo mi trabajo. Insistía en que me callara. Pasó gente a centímetros de nosotros, sacó sus dotes de actor y cambió de tema, me pareció muy bobo, yo no dejaba de hablar de lo mío. Total, le empecé a decir mi contraseña del teléfono… le dije los dos primero números, luego le dije, oye, pero ya ni tiene memoria…, insistió en la contraseña y dije que no me acordaba, que nunca la uso, que siempre uso mi huella digital. Supongo que comencé a cansarlo, aunque en estas situaciones se supone que el tiempo pasa muy rápido, yo creo que ya llevábamos dos minutos en nuestras respectivas peroratas. Esto no iba a ir a ningún lado. Fue entonces cuando me pidió dinero. Le dije que le daba mi dinero si me regresaba el teléfono. Le dio la vuelta, vio que era un iPhone (y no sé si eso ayudó a que me lo devolviera, digo, un iPhone sin contraseña y bloqueado posteriormente desde mi computadora no creo que le sirviera de mucho). Traía cerca de seiscientos pesos para comprar lo que resta de mi vestuario. Dijo que me devolvería el teléfono… no confié en él, y es que nunca confío en los malandrines. De repente dejó mi teléfono en el cofre de una camioneta (la de la camioneta de la primera imagen), pero estábamos cerca y yo, con mi cartera afuera y él también sujetándola… le dije: Te doy sólo el dinero… Él: ¿Y la cartera? Yo: Es que trae todas mis identificaciones. Mira, deja ahí el teléfono y más acá te doy el dinero. Me hizo caso. le di los seiscientos pesos, él se metió por la calle de San Juan, yo tomé mi teléfono y caminé desconcertado hacia Zaragoza. No sabía si hablarle a mi padre o al 911. Marqué al 911 y me dirigí a casa de mi abuela (sí, esa de Vate Carrillo), toqué fuerte y me abrieron en un segundo (literal), dije: ¡Me acaban de asaltar! Estaba ahí mi tía, me acompañó a esperar a una patrulla. Ya con el oficial dimos dos vueltas al barrio buscando al sujeto regordete, moreno, lampiño y poco agraciado. En la primera vuelta una pareja detuvo a la patrulla, el chico dijo: me acaban de asaltar, un sujeto en un moto y otro moreno con gorra negra (el mismo sujeto regordete), la chica, vecina de San Francisquito lo identificó como uno de «Los Eléctricos». El oficial no podía atenderlos a ellos, debían hacer su propia llamada.
No dimos con el sujeto. Obviamente cuando ven que una patrulla se acerca desaparecen, pero los policías desgraciadamente no pueden actuar como civiles. El oficial nos contó que son «Los Comanches» (Que al parecer son los mismos que «Los Eléctricos»), que están apadrinados por alguien muy poderoso, que los detienen pero que nunca les hacen nada. Que no han podido con ellos. En ese momento mi padre ya estaba por su cuenta en San Francisquito (avisé a los del ensayo que me acaban de asaltar y dónde estaba). Pude ir al ministerio público, pero el oficial me advirtió que estaría ahí toda la madrugada… hubiera ido de no ser porque hoy jueves tengo una función y mañana viernes un estreno. No sé cuánto tiempo tenga para demandar (aquí pido que si alguien sabe me lo diga).
Y pues bueno, en realidad el susto no fue tanto, de verdad que no entiendo por qué yo no estaba nervioso y mi asaltante sí, no sé si su pistola estaba cargada o no, por mi mente pasaban situaciones de escenas de película.
Espero que algún día pague las consecuencias de todos sus actos.
Mi padre preguntando a otro vecino, este le dijo el lugar donde viven «Los Comanches» y que traen una camioneta que dice «Querétaro Mafioso» (la segunda fotografía es de esa camioneta). Las fotos las tomé luego del asalto con mi teléfono recuperado.
Mi solicitud al gobierno es la siguiente: Vigilancia permanente en TODO el Barrio de San Francisquito: cámaras y oficiales día y noche. Basta ya de estas situaciones. Es la primera vez que me pasa a mí, pero sé de mucha gente a la que le ha ocurrido.
Afortunadamente yo estoy bien, sigo con teléfono (donde literalmente sí trabajo y que está por quedarse sin memoria) y sólo se llevaron algo de dinero… que va y viene, y con un poco de trabajo podré recuperar.
Ojalá que esta queja larga llegue a los ojos de quien deba llegar.
(Por último, en la pared de San Juan, esquina con Insurgentes Queretanos hay una leyenda que dice: En esta colonia somo vecinos vigilantes… ninguna de las personas que pasó intentó siquiera hacer una llamada, tampoco las personas que venden gorditas en la puerta frente a donde ocurrió todo).
No sé qué siento ahora. Molesto y decepcionado creo que describe esto.
#ViveLaCalle #QroCiudad #QuerétaroCiudad #Querétaro#MeAsaltaronEnQuerétaro
Ahora, asegura que las amenazas continúan y ante los hechos ocurridos en últimas fechas, hace responsable a la familia del asaltante por cualquier situación que le ocurra a él o a su familia. Esto fue de forma textual lo que expuso en redes sociales hace unos días:
#MeAsaltaronEnQuerétaro y ahora estoy amenazado de muerte.
Ayúdame a compartir.
Hoy, terminando de ver una película leí un mensaje de mi madre, lo cito casi tal cual:
«Fer, golpearon a tu tío, fueron el papá y el hermano del que te asaltó, dicen que te van a matar».
Hoy, luego de leer esto vuelvo a tener miedo, si no lo superaba aún, con esto menos. Mi tío no quiere denunciar por miedo, y es precisamente el miedo el que tiene a estos sujetos en una especie de limbo que más bien parece un paraíso. Aclaro que sabemos que fueron su padre y hermano porque son vecinos.
Hace un rato les compartía que un amigo mío fue asaltado ayer en el Mirador al Acueducto, justo a unos pasos de San Francisquito.
Hago un llamado a las autoridades correspondientes para crear un plan estratégico de seguridad en el Barrio de San Francisquito, es bien sabido que es una familia de delincuentes. Basta ya de inseguridad en Querétaro, «la mejor ciudad para vivir»… #ViveLaCalle
Cualquier cosa que me suceda a mí o a mi familia, hago responsable a la familia de mi asaltante, el moreno regordete de cachetes abultados. Me parece que por cuestiones legales no les puedo compartir su nombre. A pesar de que la defensa me ha informado que depositaron dinero a mi favor para agilizar la suspensión de la prisión preventiva, no lo acepté porque no es el dinero lo que me interesa, sino salvaguardar mi integridad y contribuir para que de alguna forma nadie tenga que pasar por lo que ya pasé a manos de este sujeto.
Les comento también que a partir de entonces debo acudir a terapia psicológica.Extiendo una convocatoria a quienes deseen acompañarme el día martes 23 a las 8:00 h en Plaza Fundadores para de ahí movernos a Plaza de Armas a rueda de prensa.
Tristemente si no hacemos ruido, simplemente seguimos viviendo en el #Querétaro donde no pasa nada.
Jamás me quedaré callado.También quiero aclarar que hasta ahora, he recibido todo el apoyo y asesoría por parte de la Fiscalía General del Estado y también por parte de mi asesora jurídica, quienes están al tanto de mi situación y constantemente le dan seguimiento. Esta publicación la hago precisamente a raíz de que ahora se quieren involucrar en la situación dos personas ajenas al proceso legal, mismas que agredieron a mi tío y le dieron el recado de que ahora nos tienen amenazados de muerte a mí y a mi madre.










