Más de 56 mil peregrinos queretanos, entre hombres y mujeres, llegaron esta tarde a los pies de la Guadalupana en la Basílica, después de las tragedias que este año mancharon la edición 126 de esta romería.
Hay que recordar que durante el trayecto fueron arrollados, por un conductor en presunto estado de ebriedad, un grupo de peregrinos que salían de la comunidad de San Rafael, municipio de El Marqués, para unirse a la columna central. En el incidente murieron 6 hombres y 13 más resultaron heridos.
Apenas el jueves una peregrina más murió tras darle un infarto cuando estaban en descanso las fieles, en el tramo del Estado de México.

El Obispo Faustino Armendáriz Jiménez recibió a todos los fieles que caminaron en este acto que calificó como «un gran testomonio de fe».
«Nuestra oración tiene que ser más intrépida e insistente, conscientes de que no dejará de cumplirse lo que dice la Escritura: «Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha»», expresó el Obispo durante la Homilía.
También aprovechó para hacer un llamado a los peregrinos queretanos en el sentido de practicar la oración, y en especial el santo rosario, en sus familias para con ello mantenerlas alejadas de esa «fueras disgregadoras» que las amenazan cada día con más fuerza.
«Algunas circunstancias históricas ayudan a dar un nuevo impulso a la propagación del Rosario. Una urgente atención y oración es el de la familia, célula de la sociedad, amenazada cada vez más por fuerzas disgregadoras, tanto de índole ideológica como práctica, que hacen temer por el futuro de esta fundamental e irrenunciable institución y, con ella, por el destino de toda la sociedad», indicó.

Pidió así a los peregrinos que al llegar a casa fomenten el Rosario en las familias cristianas pues ello será de ayuda eficaz para contrarrestar los «efectos desoladores de esta crisis actual».









