El ferrocarril llegó a Querétaro allá por 1882 con la Compañía del Ferrocarril Central, empresa que daba servicio de México a Paso del Norte, ahora Ciudad Juárez, nos platica Valentín García Márquez, jefe del Departamento de Patrimonio y Servicios Culturales del Instituto Municipal de Cultura de Querétaro.
En una de las bancas justo en el andén principal, tuvimos la oportunidad de charlar con el encargado de lo que hoy funciona como un centro cultural. La Vieja Estación del Ferrocarril está ubicada en Héroe de Nacozari en la Colonia Centro, justo donde está la zona conocida como La Otra Banda. Esta fue parte de la compañía Ferrocarril Nacional de México.
El ferrocarril era en aquella época de vía ancha y conectó a Querétaro por primera vez este medio de transporte y por ello, para conmemorar este acontecimiento se organizó la primera Exposición Industrial Educativa y Artesanal.
La sede fue el edificio en donde ahora se ubica el Archivo Histórico. A partir de estas fechas, las importaciones de mercancías así como sus exportaciones se hicieron mayores y los fabricantes queretanos tuvieron oportunidad de enviarlas incluso a Estados Unidos y Cánada.
«Los queretanos conocieron por primera vez cuatro adelantos tecnológicos: el primero de ellos fue el ferrocarril, el segundo el telégrafo, el teléfono y la energía eléctrica; fue todo un acontecimiento para la ciudad el ver llegar a una locomotora y tantos adelantos tecnológicos en un solo evento» indicó García Márquez.
Ante el crecimiento de este servicio, pronto la ciudad demandó otra nueva ruta de ferrocarril y ante tal situación, el gobernador Francisco González de Cosío, que era amigo del presidente Porfirio Díaz Mori lo convenció de modificar la ruta del Ferrocarril Nacional que daba servicio de la Ciudad de México a Nuevo Laredo, Tamaulipas pero no pasaba por Querétaro. Finalmente se aprueba no sólo modificar la ruta sino también el ancho de la vía ya podía competir con otras rutas en materia de carga como por ejemplo con el Ferrocarril Central.
Con esto, Querétaro ya contaba con dos rutas de ferrocarril y lo conectaban con los dos principales puertos fronterizos al norte: Laredo y Paso del Norte de manera que la industria también sufrió un boom con dichos adelantos. Sin embargo sumaron cuatro líneas las que tenía el estado, pues habrá que sumarle la que iba a Hércules (1882) y otra más fue la Estación Acámbaro a Querétaro que estaba en lo que hoy es la calle Primavera casi esquina con Estío.
De todas estas, ahora sólo están de pie la de Hércules y la Estación Nacional, la llamada también «Estación González» probablemente por el gobernador de Querétaro, y era una estación de pasajeros mientras que más adelante, en donde hoy es el Parque Alcanfores, estaba la estación de carga.
El 19 de diciembre de 1903 en las vías de la estación del ferrocarril «González» (hoy la Vieja Estación) se detuvo el ferrocarril presidencial y a bordo iban Porfirio Díaz y ahí abordó Francisco González de Cosío junto con los gobernadores de San Luis Potosí, Guanajuato e Hidalgo. Cabe señalar que el edificio todavía estaba en construcción en ese momento.
Ese día, viajaron hasta Mariscala y regresaron a Querétaro pero a la estación del Ferrocarril Central, que era de la compañía competidora, pero como García Márquez dice, en aquella época a don Porfirio no se le podía negar nada y que estaba ubicada en lo que hoy día es la Avenida Constituyentes casi esquina con Avenida Corregidora (donde está la Ferretería La Fragua).
Durante esa tarde, inauguró las mejoras al Hospital Civil que hoy es el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo y la fábrica de textiles de Hércules y se hizo al presidente toda una fiesta en el Teatro Iturbide, hoy Teatro de la República. Con esto quedó inaugurada la vía ancha de la ruta México Querétaro.
Para el 3 de octubre de 1904 se inaugura formalmente la Estación del Ferrocarril Nacional por el gobernador Francisco González de Cosío y otros funcionarios estatales y de la compañía ferrocarrilera, sin embargo el servicio de transporte ya se prestaba desde antes, comenta Valentín García. Las instalaciones son de corte europeo, bastante elegantes y estéticas producto del ingeniero R.T. MacDonald de origen inglés.
Tenía una sala de primera, segunda y hasta tercera clase, el comedor y la paquetería. Relata que en aquella época, la estación era un hervidero de gente, personas que se despedía o que daba la bienvenida, había neveros, artesanos, vendedores de alimentos y pregoneros.
En el Museo del Ferrocarril que está en este sitio, se pueden encontrar fotografías de esos tiempos y cómo lucían las principales calles del Centro Histórico e incluso el tren que pasaba por entre los Arcos del Acueducto de Querétaro. Los materiales con que fue hecha estación son de la región y son básicamente cantera rosa y cantera gris con un estilo neoclásico.
En 1986, el edificio fue declarado como parte de la zona de monumentos patrimonio de la humanidad y en 1996 por decreto presidencial fue nombrado monumento histórico, ya que en diferentes épocas pasaron personajes como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón y porque el servicio de trenes ayudó al desarrollo industrial de Querétaro, dijo Valentín García Márquez.
Ya para el 21 de enero de 2015 se instaló una museografía en estelugar y está ambientada tal como estaba en su momento de esplendor. En la época, para viajar a la Ciudad de México se podía hacer de dos maneras: tomar un carruaje de diligencia que tardaba 48 horas y con los riesgos que eso suponía y hacerlo con los llamados “burreros” los cuales tardaban una semana en llegar montado en burro. Por lo que con la llegada del tren este mismo viaje fue de apenas nueve horas.
“A partir de 1997 deja de operar el servicio de pasajeros y la estación entra en un estado de abandono, se utilizó como bodega de libros de texto gratuitos y dejó de dársele mantenimiento; con el paso del tiempo se logró obtener la donación por parte de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) empresa ya en extinción hacia el ayuntamiento, entonces el edificio pasa a ser ahora patrimonio de todos los queretanos y el doctor Rolando García tiene el buen tino de instalar aquí un centro cultural”
Actualmente, las actividades culturales se incrementan después de que toda esta zona comenzó a remodelarse y a ser un punto importante en materia de cultura.
Hay exposiciones de trenes en miniatura los domingos al mediodía, una muestra fotográfica sobre la vida de la estación del tren, presentaciones de libros, conciertos, obras de teatro, talleres de danza y baile, documentos y mobiliario propios de la época y muchas cosas más como un maniquí llamado “Raquel” que platica algunos pasajes de lo que era viajar en ferrocarril. Los horarios son de miércoles a sábado de 11:00 a 20:00 horas y los domingos de 11:00 a 18:00 horas y el acceso es gratuito.









