Arte y Cultura

Mata Hari: La espía que enamoró al enemigo

mata hari 27 agosto de 1876 Nace Mata-Hari

Pocos espías han despertado tanta fascinación como Mata Hari, la legendaria bailarina holandesa que escapó de una vida provinciana para convertirse en la mujer más fatal de su tiempo. Su nombre real era Margarita Zelle, A los 18 años atendió una solicitud de matrimonio en la página de contactos del periódico y se casó para luego ir a vivir a Indonesia.

Ahí, tuvo dos hijos y lidio con un marido alchólico pero también conoció la fascinación de Oriente y los secretos de las danzas javanesas, que le serían muy útiles tras la ruptura de su matrimonio que la motivó a volver a Europa en 1902.

Armada de valor y amparada en su exótico físico, se inventó una identidad y se lanzó al espectáculo en París como la bailarina Mata Hari («ojo del alba», en javanés), especializada en danzas eróticas. Su fama creció y frecuentó a hombres ricos, políticos y militares que engrosaron su lista de amantes. Entre 1904 y la I Guerra Mundial fue la cortesana más famosa de la época.

mata hariEl estallido de la guerra en julio de 1914 la sorprendió bailando en Berlín. Y aprovechó su agenda de conocidos para ofrecer sus servicios al jefe del espionaje alemán, con la esperanza de poder volver a Holanda con sus pertenencias a salvo. Pronto sus actividades en Madrid, despertaron las sospechas de la inteligencia aliada, que empezó a vigilarla.

En 1916, Mata Hari volvió a París, acorralada por el capitán Ladoux, del espionaje francés. se ofreció para trabajar como agente doble para Francia. Sin embargo, en Madrid siguió espiando para la embajada alemana como la agente H-21, pero sus mensajes fueron interceptados por Ladoux, que le tendió una trampa.

En 1917 fue arrestada y sometida a juicio, donde se le condenó a muerte acusada de aprovechar sus relaciones íntimas para trabajar como agente de Alemania. Ella lo negó, alegando que se acostaba con militares por placer, y no por deber. Unos meses después  y ya con 41 años de edad, fue fusilada pero se negó a que le vendaran los ojos y antes de recibir la descarga lanzó un beso a los soldados del pelotón.