Un día como hoy, en el año 1959, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), presentaba ante la prensa a los primeros astronautas estadounidenses. De los 32 candidatos a participar en el primer programa espacial tripulado de Estados Unidos, fueron elegidos siete: Scott Carpenter, L. Gordon Cooper Jr., John H. Glenn Jr., Virgil «Gus» Grissom, Walter Schirra Jr. , Alan Shepard Jr., y Donald Slayton.
Los 32 candidatos fueron sometidos a exhaustivos exámenes médicos y psicológicos e intensas pruebas como permanecer durante una hora en una cámara de presión que simulaba una altura de 20 kilómetros y dos horas en una cámara que llegaba a una temperatura de 55º centígrados.
Menos de un mes después de que el soviético Yuri Gagarin se convirtiera en el primer ser humano en viajar al espacio, el Proyecto Mercury envió a Alan Shepard en un vuelo suborbital. El 20 de febrero de 1962, el astronauta John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra.
36 años después de su primer vuelo, John Glenn, de 77 años de edad, realizó otro viaje al espacio en el que se estudió, entre otras cosas, la relación del proceso de envejecimiento con los vuelos espaciales
Hay dos maneras de ser astronauta:
como piloto o como especialista. Los pilotos son seleccionados de las fuerzas armadas americanas entre aviadores que tengan miles de horas de vuelo en su haber. Los especialistas deben poseer un diploma universitario, aunque la mayoría de los seleccionados tienen un doctorado y carreras afines a ingenierías, física, matemáticas, biología o química.
Ambos deben pasar un test físico, en el que se comprueban los niveles de presión arterial, la visión del candidato debe ser igual o superior a valores de 20/20 sin corrección. La estatura ha de estar comprendida entre 1,49 mts y 1,93 mts.







