“Para el que mira sin ver, la tierra es tierra y nada más”.
Atahualpa Yupanqui, seudónimo de Héctor Roberto Chavero.
Cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino.
Hoy hablaré sobre eventos climatológicos cronológicamente cercanos, geográficamente distantes, devastadores todos.
El 25 de agosto de este año, el Huracán Harvey tocó tierra en el Estado de Texas en los Estados Unidos de Norteamérica, el resultado fue 34 mil 575 personas desplazadas y al menos 60 fallecimientos a consecuencia del fenómeno. Con vientos de 215 km/hr el huracán fue clasificado con categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, que es la medida de la velocidad de los vientos cuya máxima calificación es categoría 5.
El 30 de agosto el Monzón de verano afectó a tres países asiáticos, Bangladesh, India y Nepal. Mil 200 personas han muerto a consecuencia del fenómeno meteorológico y 16 millones de habitantes fueron damnificados. Las lluvias del monzón han sido las peores en décadas.
El 2 de septiembre se inició la formación del huracán Irma, el día de hoy 6 de septiembre se le ha clasificado ya en la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson. Las islas de Puerto Rico, Santo Domingo, Puerto Príncipe y Cuba han emitido alerta a su población, se espera que el meteoro con ráfagas de 240 km/hr. llegue a sus territorios entre el jueves 7 y domingo 10 de agosto. “Irma” seguirá su curso y probablemente se impacte contra las costas de territorio norteamericano.
Aquí en nuestro país, el viernes 1 de septiembre la tormenta tropical “Lidia” causó estragos en la península de Baja California Sur, con vientos superiores a 80 km por hora y oleaje de cuatro a cinco metros de altura, lo que provocó la muerte de al menos 7 personas y el desplazamiento de 12 mil 500 habitantes. Este fenómeno ha afectado también la costa sur de Sonora, la costa norte de Sinaloa.
La onda tropical número 31 que es uno de los componentes de la tormenta Lidia, fue la causante de que las inundaciones en Oaxaca hayan dejado al menos 150 mil personas afectadas.
En este momento estamos viviendo en nuestro estado las consecuencias en el clima por la onda tropical 32, proveniente del sureste de México.
Estos fenómenos son resultado del cambio climático en donde el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica juega un papel fundamental. Siendo el segundo país en el mundo que más substancias contaminantes emite al medio ambiente, se ha negado a firmar los acuerdos del Protocolo de Kioto porque eso le obligaría a poner la protección al medio ambiente por sobre sus intereses económicos.
Nadie ignora que el proyecto económico impuesto desde las grandes esferas del poder obliga al hiperconsumo y en el imaginario colectivo tiende una trampa, hace creer que la felicidad se alcanza a través de la acumulación material por lo que utiliza el conocimiento y la tecnología, para la explotación sin límites de los recursos de la tierra.
La felicidad no nace del consumo, nace del amor, de la empatía, del compromiso con el otro y con todo aquello que nos rodea. No viene de la satisfacción individual sino de la acción colectiva.
“Somos una unidad con la vida, sí con los otros seres humanos, pero también irremediablemente con todo ser viviente”. (Leonardo Boff, filosofo teólogo, ecologista brasileño)
Carente de ética, ignorando la firma de al menos 77 tratados internacionales para la protección del medio ambiente, entre ellos el Plan de Acción Contra la desertificación ante la ONU, México también ha privilegiado los intereses económicos por sobre el cuidado y respeto al medio ambiente. Un ejemplo de ello está ocurriendo aquí en Querétaro. Con una superficie de 2 mil 447 hectáreas, el 7 de julio de 1982 el Parque Nacional El Cimatario fue decretado como reserva federal protegida. Sin importar que de su cuidado y preservación dependa nuestro futuro inmediato, se está permitiendo que se construya dentro del polígono protegido, sin que las autoridades actúen para detener el ecocidio que ahí está sucediendo.
Beneficiar y proteger los intereses económicos por sobre los intereses del planeta, nos llevará sin remedio a la autodestrucción.
Nuevamente citando al filosofo cantautor Atahualpa Yupanqui, “somos tierra que siente, somos tierra que anda”
Respetar a la tierra, a la pacha mama, es respetarnos a nosotros mismos, por lo tanto tenemos que exigir que se detenga su devastación. Desde este espacio, desde estos micrófonos yo exijo que se detenga la devastación de la reserva federal natural protegida de El Parque Nacional del Cimatario.
Alicia Colchado Ariza
Presidenta
Desarrollo Comunitario para la Transformación Social A.C.










