Arte y Cultura

Harvey Weinstein es declarado culpable de violación y delito sexual

Harvey Weinstein ha sido hallado culpable este lunes de dos de los cinco cargos de los que era acusado: delito sexual en primer grado (sexo oral forzado) a la ayudante de producción Mimi Haleyi y violación en tercer grado a la actriz Jessica Mann. 

La decisión del jurado del primer y único proceso penal, desde el origen del movimiento Me Too exculpa al productor de cine de los cargos de agresión sexual “depredadora”, un término legal que se utiliza para explicar que el crimen forma parte de la conducta natural del acusado. 

Estos últimos eran los más graves y arriesgaba cadena perpetua por ellos. Por orden del juez James Burke, el excapataz de Hollywood fue esposado y trasladado a prisión apenas se conoció el veredicto. Arriesga hasta 25 años tras las rejas y tiene pendiente un próximo juicio en Los Ángeles.

El otrora aclamado personaje de la industria del cine era acusado de violar a Mann en 2014 y de practicarle sexo oral a la fuerza a Haleyi en 2006. Los cargos que enfrentaba Weinstein eran: uno por delito sexual en primer grado; dos de violación, en primer y tercer grado; y dos de agresión sexual «depredadora». La audiencia de la sentencia está prevista para el 11 de marzo.

Durante los casi dos meses que duró el juicio, Weinstein, de 67 años, llegó al tribunal penal del Estado de Nueva York encorvado, apoyado de un andador por un accidente de coche que sufrió en agosto del año pasado.

«A pesar de lo que sus ojos ven, no es un anciano inofensivo”, advirtió al jurado en una sesión la fiscal asistente Meghan Hast. “Es un depredador y violador sexual», agregó. 

El juez Burke dijo que solicitará que Weinstein sea retenido en la enfermería de la cárcel después de que sus abogados reclamaron atención médica para su cliente por su cirugía de espalda.

La defensa siempre intentó apelar a la relación amistosa que Weinstein mantuvo con las víctimas después de los hechos denunciados, alegando que si su cliente hubiese sido culpable, no hubieran seguido en contacto.

La vida de Harvey Weinstein -y la sociedad estadounidense- cambió en octubre de 2017. Sendas investigaciones periodísticas de The New York Times y The New Yorker, que detallaban los abusos sexuales cometidos por el gigante de Hollywood a decenas de mujeres, destaparon una conducta criminal propagada en la industria. 

La respuesta inmediata en las redes sociales fue: “A mí también”. Víctimas de agresiones sexuales de los más diversos rincones del mundo se movilizaron para concienciar sobre esta lacra dando origen a una nueva era, la era del movimiento #MeToo.

En dos años Weinstein fue expulsado de la Academia de Hollywood, se internó en un centro para tratar su adicción al sexo, vendió sus propiedades para financiar su defensa, se divorció de Georgina Chapman, con quien estuvo casado 10 años, y perdió todo el respeto de la industria de la que un día fue su amo. 

Weinstein se enfrenta a una condena de entre 5 y 25 años tras las rejas por el cargo de agresión sexual en primer grado y entre 18 meses y 4 años por la violación en tercer grado. Este juicio no será el último para el productor.

El siete de enero la Fiscalía del distrito de Los Ángeles presentó cuatro cargos formales contra el productor de cine por dos agresiones sexuales cometidas presuntamente en febrero de 2013. Los dos presuntos abusos sucedieron en días consecutivos y en habitaciones de hotel en el área de Los Ángeles. Según la fiscal del distrito, Jackey Lacey, las dos supuestas víctimas se lo contaron en su momento a otras personas.