Este jueves 7 de julio en la madrugada, uno de los frondosos árboles del Jardín Zenea, donde se realizan trabajos de restauración, se vino abajo. Las autoridades estatales inmediatamente enviaron un boletín de prensa asegurando que todo se debió a que luego de la lluvia, este ejemplar de la especie Ficus (ficus benjamina) se debilitó y cayó al suelo.
Informaron que personal de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas (SDUOP) solicitó un dictamen a los especialistas en la materia para determinar el motivo de la caída del árbol en donde los biólogos aseguraron que todo se debió a causas naturales pues el árbol estaba enfermo.
El árbol se trozó del “cuello de la raíz”, ubicada al ras del suelo y en esa fractura se observó el «tejido enfermo con presencia de hongo fitopatógeno (microorganismo, que causa enfermedades en las plantas por medio de disturbios en el metabolismo celular)».
«A través del dictamen, se concluyó que el ejemplar no puede ser trasplantado ni reubicado. El especialista también sugirió hacer estudios en otras tres especies que se ubican en el sitio para detectar si puede tener afectación en la integridad de los trabajadores y las personas cercanas a la zona», decía el documento.









