«México viviría conflictos evitables, innecesarios, interminables y costosos si las normas electorales no son producto del consenso de las principales fuerzas políticas del País», alertó.
«Nuestro futuro no puede ser resultado de la seducción por un pasado que en buena hora fue desterrado, las próximas citas electorales deben contar con las mismas garantías que las del pasado inmediato, padrón confiable, equidad en las condiciones de la competencia, imparcialidad (…), conteo pulcro de los votos, resultados preliminares la misma noche de la elección».
Woldenberg urgió a decir «no» a la destrucción del INE, de los institutos electorales locales, de la tribunales electorales, de la pretensión de alinear a los órganos electorales a la voluntad del Gobierno y al autoritarismo. Pero «sí» a la democracia y a un México democrático.
«El día de hoy refrendamos nuestro profundo compromiso con la democracia y con ello defendemos un sistema electoral que nos cobija a todos y permite la coexistencia de la diversidad y la sustitución de los gobiernos por vías pacíficas y participativas».
Único orador del mitin con el que concluyó la movilización en defensa del INE y en contra de la reforma electoral oficialista, el ex presidente del IFE (hoy INE) subrayó que nuestro País no merece regresar al pasado.
«Porque lo construido merece elecciones auténticas, piedra angular de todo sistema democrático. México no puede destruir las destrezas profesionales, los conocimiento adquiridos y el compromiso de los funcionarios que integran los servicios civiles de carrera», expresó.
«México no puede centralizar todos los procesos electorales en dos instituciones descomunales, no solo porque somos, según la Constitución, una República federal, sino porque ni el INE no un solo tribunal podrían con eficiencia lo que hoy encuentra causa y solución en 32 entidades».










