Felipe Calderón le puso fin a su militancia panista. En pleno proceso en el que el PAN eligió a su próximo dirigente nacional, el expresidente de México renunció al blanquiazul, el partido en el que estuvo por 38 años y el que lo llevó a la Presidencia de la República en 2006.
Ayer, a las 15:12 horas, el PAN recibió la carta de Calderón Hinojosa, quien acusó que “una camarilla”, “un consorcio”, controla al instituto político.
En dos cuartillas, afirmó que la destrucción de la democracia interna se ha hecho a través del uso indebido de los recursos que recibe el partido y el acceso privilegiado e inequitativo a la base de datos de la militancia.
Recalcó que se le condicionan los apoyos políticos a legisladores, alcaldes y gobernadores electos de Acción Nacional, a quienes se les amenaza con el aislamiento y el abandono si no se ponen al servicio de ese consorcio.
“Porque, cancelada la democracia interna, es imposible revertir por mecanismos democráticos la actual situación y la elección interna sólo corrobora ese control envilecedor, siendo la próxima dirigencia una fiel expresión de la corrupción, la mediocridad y la manipulación que la ciudadanía ha castigado severamente en las urnas… por las razones antes expuestas renuncio a mi militancia”, recalcó, pese a que no se había oficializado que Marko Cortés era el vencedor de la contienda a la dirigencia del partido.
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