Los votantes en Estados Unidos acudirán a las urnas el 5 de noviembre para elegir a su próximo presidente.
La elección iba a ser una reedición de la pugna entre Joe Biden y Donald Trump en 2020, pero se vio trastocada en julio cuando el presidente Biden puso fin a su campaña y respaldó a la vicepresidenta Kamala Harris, que es ahora la candidata del Partido Demócrata.
La gran pregunta es: ¿logrará Trump un segundo mandato o llegará a la presidencia de Estados Unidos por primera vez una mujer?
A medida que se acerca el día de las elecciones, prestamos atención a las encuestas y analizamos qué efecto tienen los grandes eventos de la campaña.
En los meses previos a la decisión de Biden de abandonar la contienda, las encuestas lo mostraban de forma constante por detrás del expresidente Trump. Aunque en ese momento eran hipotéticas, varias encuestas sugerían que a Harris no le iría mucho mejor.
Aunque estas encuestas nacionales son una guía útil sobre la popularidad de un candidato en todo el país, no son necesariamente una forma precisa de predecir el resultado de las elecciones.
Esto se debe a que Estados Unidos utiliza un sistema de colegio electoral para elegir a su presidente. Eso significa que ganar la mayor cantidad de votos puede ser menos importante que dónde se obtienen.
En Estados Unidos hay 50 estados, pero como la mayoría de ellos casi siempre votan por el mismo partido, en realidad solo un puñado de ellos pueden determinar el resultado final. Estos son los lugares en los que se ganarán o perderán las elecciones y se conocen como estados péndulo.
En este momento, las encuestas están muy ajustadas en los siete estados péndulo, lo que hace que sea difícil saber quién lidera realmente la carrera.
Hay menos encuestas estatales que encuestas nacionales, por lo que tenemos menos datos con los que trabajar y cada encuesta tiene un margen de error, lo que significa que las cifras pueden ser mayores o menores.
Tal y como están las cosas, las encuestas recientes sugieren que hay uno o menos de un punto porcentual de diferencia entre los dos candidatos en varios estados péndulo, entre ellos Pensilvania, que es clave porque tiene el mayor número de votos electorales en juego y, por lo tanto, al ganador le resulta más fácil obtener los 270 votos necesarios para llegar a la preisdencia.
Pensilvania, Michigan y Wisconsin habían sido bastiones demócratas antes de que Trump los convirtiera en republicanos en su camino a la presidencia en 2016. Biden los recuperó en 2020 y, si Harris puede hacer lo mismo este año, estará en camino de ganar las elecciones.
En una señal de cómo ha cambiado la carrera desde que Harris se convirtió en la candidata demócrata, el día que Joe Biden abandonó sus aspiraciones a la reelección, Trump le sacaba casi cinco puntos porcentuales de ventaja en promedio en estos siete estados en disputa.










