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IMSS Querétaro implementa clínica de heridas en UMF

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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Querétaro, cuenta con un área especial para el tratamiento de lesiones crónicas conocido como Clínica de Heridas, cuyo principal objetivo es lograr la óptima recuperación de los pacientes que se atienden en este servicio por pie diabético, úlceras, dehiscencia de herida o quemaduras, principalmente; y puedan reincorporarse a sus actividades cotidianas en el menor tiempo posible.

Esto se logra gracias a los materiales de curación de tecnología avanzada con los que cuenta el IMSS para el tratamiento de este tipo de lesiones, como el uso de apósitos con componentes como la plata, injertos de epidermis humana, entre otros; que además de proteger la herida de posibles infecciones, ayudan en la regeneración del tejido y garantizan una recuperación total de la zona afectada.

Con el propósito de lograr la reintegración a la vida laboral, social y familiar de pacientes con lesiones por complicación de la diabetes como pie diabético, así como la disminución de las incapacidades prolongadas; la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 16 implementa este programa de segundo nivel, con el que lograron beneficiar a 119 personas de abril 2017 a mayo 2018, de los cuales el 82 por ciento egresaron satisfactoriamente.

“Gracias a la implementación de apósitos con tecnología inteligente hemos conseguido que las heridas cierren en un tiempo menor, para que así los pacientes se integren más pronto a su vida productiva”, señaló Claudia Avril Rodríguez Figueroa, auxiliar de enfermera de la UMF 16 y encargada del proyecto Clínica de Heridas.

Las diferencias entre una curación convencional y una con tecnología avanzada, es que en la primera se usa agua y jabón para mantener la herida limpia y evitar cualquier proceso infeccioso, se tiene que hacer diario, es dolorosa y se usa gasa seca; mientras que en la segunda, se realiza cada cuatro a siete días, es menos dolorosa, se usan apósitos cuyos componentes trabajan en el proceso de cicatrización, y se lleva a cabo el desbridamiento -que es la eliminación del tejido muerto, dañado o infectado- para promover la evolución favorable de la lesión, explicó Rodríguez Figueroa.

Cabe señalar que la efectividad del procedimiento depende de varios factores: la continuidad que el paciente le dé al tratamiento, además de los cuidados especiales a los que debe apegarse para una completa recuperación.

“Al paciente, continuó la enfermera del Seguro Social, se le indica que no debe tocar el apósito, no debe mojarlo, por lo que debe colocar una bolsa de plástico al momento de bañarse; también es muy importante que mejore sus hábitos alimenticios.

Las recomendaciones van a depender del tipo de patología, pero es importante mencionar que lo que aquí hacemos corresponde al 10 por ciento, el 90 restante está en ellos, en su compromiso y apego al tratamiento”, agregó la enfermera Avril Rodríguez.

Con la puesta en marcha de este servicio de segundo nivel, la UMF 16 realizó dos mil 700 curaciones avanzadas de las siete mil que estaban previstas con el tipo convencional, lo que resultó en un ahorro del 70.41 por ciento en el insumo.