Internacional

La mujer que quedó tetrapléjica en Irán por no llevar velo, último caso de la represión creciente de la policía de la moral

Una mujer iraní ha quedado paralítica y sigue ingresada en cuidados intensivos tras ser disparada por la policía cuando intentaba detenerla por no llevar correctamente el velo. El ataque se produjo a finales de julio en la ciudad costera de Nur, al norte de Teherán, aunque ha sido revelado ahora por su familia a la emisora británica BBC.

La mujer afectada, Arezoo Badri -de 31 años y madre de dos hijos– conducía hacia su casa con su hermana de copiloto cuando la policía ordenó que se detuviera, supuestamente con la intención de confiscar su coche y detenerla por no llevar un velo que le cubra el cabello, una práctica que ha ido en aumento en los últimos meses. Al ver que Badri no detuvo su coche, la policía disparó contra su vehículo.

«La bala entró en su pulmón y dañó gravemente su médula espinal«, señaló la fuente. «Está paralizada de cintura para abajo y los médicos han dicho que llevará meses determinar si quedará parapléjica de forma permanente o no», añadió. Badri fue trasladada a varios hospitales hasta que 10 días después le retiraron la bala en el centro médico Vale e-Asir, en Teherán. Desde su admisión en el hospital, las autoridades han desplegado un gran dispositivo policial para impedir que la prensa se acerque a la joven ingresada. Su familia ha podido visitarla, aunque las fuerzas de seguridad retuvieron sus teléfonos al entrar para evitar que tomen imágenes de Badri. Medios locales han revelado que existía una orden de confiscación de su vehículo, por lo que se deduce que podría haber sido multada anteriormente por no cubrirse el cabello mientras conducía.

El ataque coincide con un aumento del escrutinio de las mujeres en el espacio público para forzarlas a cumplir con el estricto código de vestimenta islámico. Medios opositores y organizaciones de derechos han relacionado el ataque a Badri con el caso de Armita Geravand, la estudiante de 17 años que murió en octubre pasado por complicaciones médicas tras ser detenida por no llevar correctamente el velo en el metro de Teherán. Gerevand pasó en coma 28 días tras un altercado con la policía de la moral -un cuerpo no institucionalizado formado por hombres y mujeres ultraconservadores que vigilan las calles- cuando intentaban detenerla en el metro.

En el último año, las autoridades han incrementado las penas de prisión y multas por no llevar el velo y han ampliado la variedad de situaciones en las que las mujeres se tienen que cubrir, obligándolas a llevarlo cuando conducen en sus vehículos privados o al entrar en establecimientos. Las nuevas medidas incluyen el uso de cámaras de vigilancia y de reconocimiento facial para identificar a las conductoras que no se cubren la cabeza para multarlas y confiscarles sus vehículos. La campaña se enmarca en los esfuerzos de Teherán por contener las multitudinarias protestas desatadas tras la muerte de la estudiante Mahsa Jina Amini en custodia policial, tras ser detenida por no llevar velo.

La hipervigilancia sobre las mujeres fue motivo de polémica a principios de agosto por un vídeo filtrado de unos agentes de seguridad agrediendo a Nafas Haji Sharif, una niña de 14 años, por no llevar velo. En el vídeo -procedente de imágenes de cámaras de seguridad y filtrado por medios opositores- aparecían unos agentes arrestando a la joven de forma violenta. «Los agentes golpearon la cabeza de mi hija contra una caja eléctrica y después de meterla a la fuerza en una furgoneta, continuaron golpeándola. Encontré a mi hija con la cara magullada, los labios hinchados, el cuello morado y la ropa rota. Apenas podía hablar», detalló la madre de Sharif a la emisora Ensaf News.

La familia ha denunciado a los policías que detuvieron a su hija, aunque lamentó que sus esfuerzos han sido por ahora estériles. La policía de Teherán declaró que los policías que aparecían en el vídeo usaron una fuerza excesiva, pero lo achacaron a la actitud de la joven, que reaccionó al arresto diciendo «obscenidades».

Muchos ciudadanos condenaron el ataque en sus redes sociales y pidieron al nuevo presidente, Masoud Pezeshkian, que ponga fin a la campaña de detenciones. Durante la contienda por la presidencia, el reformista Pezeshkian fue crítico con la policía moral y su trato a la ciudadanía, aunque los analistas se preguntan si podrá suavizar estas restricciones con las limitaciones que comporta su cargo. El jefe de la policía, Ahmad Vahidi, ya advirtió en julio que las mismas políticas persistirán con el nuevo Gobierno. Añadió con orgullo, que en los últimos tres años 23.000 personas han formado parte del cuerpo de la policía de la moral para imponer el uso obligatorio del velo.