A través de un comunicado, el Observatorio Ciudadano de Movilidad Querétaro, dieron a conocer su posicionamiento respecto a los puentes peatonales subterráneos propuestos para el Libramiento Fray Junípero Serra, a la altura de El Refugio y La Pradera.
De acuerdo con estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el marco del decenio de la seguridad vial*, los pasos peatonales subterráneos son una alternativa que debe ser estudiada a profundidad, antes de su utilización en nuestras ciudades, a fin de evaluar su pertinencia.
Para que este tipo de infraestructura sea la preferida de las personas que caminan, han de cumplirse varios supuestos:
- Seguridad. Los pasos subterráneos son propensos a convertirse en lugares sucios, vandalizados, llenos de polvo, malos olores, orines, excremento; sin iluminación, plagados de grafitti y con probabilidad de la comisión de delitos. Un ejemplo de ello es Madrid, España. En periodo 2009-2010, la mayoría de los pasos subterráneos fueron eliminados por esas circunstancias.
- Accesibilidad. Los pasos subterráneos dificultan la accesibilidad de adultos mayores, personas con discapacidad y personas con carga, bolsas o hijos en brazos.
En el caso Querétaro, se tiene un ejemplo en la obra denominada Conexión Río (2016), en donde el Gobierno del Estado eliminó el paso peatonal subterráneo que permitía cruzar Bernardo Quintana y lo cambió por un cruce a nivel de calle con semáforos peatonales.
Invitamos a las autoridades de los municipios de El Marqués y Querétaro, a realizar estudios más extensos y tomen en cuenta las experiencias internacionales que aconsejan pasos subterráneos sólo cuando sean ampliamente transitados las 24 horas del día, haya seguridad, iluminación, accesibilidad universal y no exista la sensación de soledad e inseguridad física y psicológica asociada al subsuelo.
Un paso peatonal subterráneo, así como los puentes peatonales aéreos son soluciones obsoleta, muy propia del siglo pasado donde se favorecìa el uso del auto sobre los otros usuarios de la calle. ¿Es una mejor solución hacer padecer un recorrido más largo y quizás inseguro a las y los peatones que hacer esperar al usuario de un vehículo?
Un automóvil tiene un motor que desplaza a su ocupante a velocidades entre 10 y hasta 40 veces más rápido que quien camina. ¿Por qué enviar a las personas al camino arduo debajo de la tierra, y dejar a los automóviles la superficie a nivel, sin obstáculos ni semáforos en rojo de por medio?
La pirámide de movilidad – estándar a nivel mundial- coloca con la prioridad más alta a quienes caminan y en último lugar a los autos particulares. Un cruce a nivel de calle con excelente iluminación, señalética, semáforos y reductores de velocidad es la solución conforme las mejores prácticas de movilidad del siglo XXI. Una solución así dignifica a las personas que caminan, y manda una señal importante: son los seres humanos y no las máquinas, quienes merecen y tienen la prioridad en esta ciudad.











