Venecia reclama su lugar como destino cultural de primera categoría con la inauguración de su Festival de Cine, la primera muestra presencial en la era del coronavirus después que Cannes canceló la suya y otros optaron por versiones online.
Pero la 77ma edición del festival de cine más antiguo del mundo no se parecerá en absoluto a las anteriores.
El público no tendrá acceso a la alfombra roja. Las estrellas y películas de Hollywood brillarán por su ausencia y el uso de la mascarilla será obligatorio tanto en interiores como al aire libre en la inauguración el miércoles.
Venecia y toda la región del Véneto aplicaron cuarentena estricta apenas apareció el virus en la ciudad de los canales en febrero. A diferencia de la vecina Lombardía, que fue el epicentro europeo de la pandemia, el Véneto pudo contener el brote inicial del virus con confinamientos locales y amplio testeo.
El jefe de la Biennale, Robert Cicutto, dijo que la decisión de realizar el festival era una señal importante del renacimiento de Venecia y la industria cinematográfica, y que la experiencia en el Lido servirá de “laboratorio” para futuros encuentros culturales.









