En medio de presiones externas, que incluyen una campaña para evitar que se concrete la Ley de Seguridad Interior, amén de divisiones internas en el PAN y en el bloque de izquierda, el Senado abre los últimos diez días de trabajo de este periodo ordinario de sesiones, en el que todavía no ha podido concretar ninguna de las reformas que ofreció.
Mientras el PRI dejó en claro que el análisis de la Ley de Seguridad Interior será de alta prioridad en estos últimos días, el coordinador de los senadores del PAN, Fernando Herrera, anunció que su prioridad inmediata es la aprobación de las nuevas reglas para las licitaciones públicas, en tanto que el Partido del Trabajo se mantuvo en la línea de no avalar las reformas que pacten PRI, PAN y PRD.
Después de varias semanas de inactividad, los senadores tienen una agenda altamente cargada, con la comparecencia de los 21 aspirantes a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) en sólo dos días; la entrega de la Medalla Belisario Domínguez, a la que no podrán asistir los senadores de la Comisión de Justicia, porque estarán en comparecencias; también tienen las comparecencias de los aspirantes a ocupar un sitió en el Consejo Consultivo de la CNDH.
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