La banda de secuestradores liderada por el comandante Emilio era melómana. Ponía música al cautiverio de sus víctimas, incluso, accedió a poner canciones que se le solicitaban para hacer menos amargo el cautiverio.
Raúl Escobar Poblete, capturado el pasado 30 de mayo por autoridades de San Miguel de Allende con ayuda de un taxista, cuando operaba para obtener el rescate del secuestro de una ciudadana francesa, aterraba a sus víctimas pero una de ellas se atrevió a pararle el alto.
Y es que entre el miedo a lo desconocido y el encierro de la víctima en un sarcófago de madera durante parte de la jornada, los plagiados eran expuestos a música de banda casi las 24 horas del día a manera de tortura.
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