El presidente interino Michel Temer anunció una serie de medidas de austeridad a fin de aliviar la peor crisis económica que Brasil vive en décadas, y advirtió que si no se toman medidas urgentes se estaría sentenciando a futuras generaciones a «penurias extraordinarias».
Temer dijo que el gobierno recibirá el pago de aproximadamente 28 mil millones de dólares que le había prestado al banco de inversión nacional BNDES, y que eliminaría un fondo creado para invertir los ingresos petroleros en educación.
Temer prometió además enviar una propuesta al Congreso que indexará el crecimiento del gasto público a la inflación, que actualmente ronda el 10 por ciento.
Las medidas de austeridad más severas dependerán del Congreso, que deberá votar en los meses próximos sobre si Temer, quien era vicepresidente, podrá quedarse en el cargo hasta el 2018, o si la presidenta suspendida Dilma Rousseff podrá regresar después de su juicio político.
Temer, quien lleva menos de dos semanas como presidente interino, ha sido duramente criticado por diversas razones, como por ejemplo por haber nombrado un gabinete formado únicamente por hombres blancos, o por considerar ideas impopulares propuestas por su ministro de Finanzas, como la de aumentar los impuestos.
El mandatario interino no ha fijado un plazo para presentar una iniciativa sobre su «prioridad número 1»: una reforma al sistema de pensiones del país. La semana pasada, Temer nombró una comisión para que estudie y negocie una reforma. Sin embargo, dos de los sindicatos más grandes del país rechazaron participar y señalaron que no reconocían al gobierno de Temer.
Temer afronta grandes desafíos para conseguir la aprobación de sus reformas en el Congreso. Aunque muchos legisladores apoyaron el juicio político contra Rousseff, será mucho más difícil que den el visto bueno a cambios controvertidos.








