La Catrina es una de las representaciones de la muerte más conocida en nuestro país, y durante las celebraciones de Día de Muertos cobra más relevancia, en especial porque se ha convertido en uno de los ‘disfraces’ más utilizados.
A pesar de su explotación comercial, la figura de La Catrina tiene su origen en la denuncia social y la crítica durante el siglo XIX y los primeros años del siglo XX en México, especialmente en los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz.
Durante este periodo histórico, las publicaciones utilizaban las caricaturas y los esqueletos como el medio ideal para criticar la situación del país, a las clases privilegiadas y al gobierno en turno; estas críticas provenían casi siempre de las clases medias, por lo que lo actores representados pertenecían a la élite política.
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